El olor de los libros puede ser útil para su conservación

El papel está hecho de fibras de pulpa compuestas principalmente de celulosa. Se utilizan otros componentes y aditivos vegetales para mejorar sus propiedades. La celulosa en sí misma es resistente al envejecimiento, pero los otros componentes del papel son vulnerables a la degradación por el calor, la humedad y la luz ultravioleta.

La conservación de libros es primordial para la cultura y la historia de la humanidad
La conservación de libros es primordial para la cultura y la historia de la humanidad

Antes de 1845, el papel se fabricaba principalmente con trapos de algodón y lino, formas relativamente puras de celulosa, y, por lo tanto, era bastante estable. A partir de 1845, el papel se fabricó con fibras de pulpa de madera. Esta variante es menos duradera que la del algodón, pero la madera era más barata y fácil de conseguir. Desde 1980, se utiliza papel libre de ácido, que se degrada mucho más lentamente que el papel de pasta de madera ácida.

Para la conservación preventiva eficaz del papel y los libros, es útil conocer, por ejemplo, la composición del papel, su pH y qué compuestos orgánicos volátiles (COV) emite el papel. Sin embargo, la gama de métodos analíticos apropiados para los materiales del patrimonio cultural que no los destruyen es limitada. Por lo tanto, se necesitan técnicas analíticas sin disolventes con muestreo no destructivo.

Es necesario desarrollar métodos de análisis no destructivos para evaluar la degradación de libros y documentos
Es necesario desarrollar métodos de análisis no destructivos para evaluar la degradación de libros y documentos

Marta I. S. Veríssimo, M. Teresa S. R. Gomes de la Universidad de Aveiro, Portugal, y colegas han desarrollado una nariz electrónica que se utilizó para analizar los COV emitidos por 19 libros publicados entre 1567 y 2016. El dispositivo se basa en seis cristales de cuarzo piezoeléctrico de diferente recubrimiento. Los libros analizados se mantuvieron en una sala controlada con una temperatura de 23 °C y una humedad relativa del 35 % durante al menos 24 horas. Luego se colocó un libro en una caja de acrílico previamente purgada con nitrógeno. Para extraer los COV, se colocó una fibra de microextracción en fase sólida (SPME) de carboxeno (CAR)/poli(dimetilsiloxano) (PDMS) entre las páginas del libro durante 30 minutos exactos.

Después del proceso de extracción, los COV se liberaron de la fibra del SPME por calentamiento. Se utilizó un flujo de nitrógeno para transportar los COV a través del sistema de sensores y por separado a los seis cristales piezoeléctricos, cada uno con un recubrimiento químico diferente. Cada señal del sensor se genera por la adsorción de compuestos en el revestimiento del sensor, lo que produce un cambio de frecuencia que es proporcional a la masa adsorbida. Los diferentes COV dan diferentes patrones de respuesta.

El olor de los libros es cautivante gracias a muchos compuestos orgánicos volátiles (COV) que generan estímulos sensoriales agradables
El olor de los libros es cautivante gracias a muchos compuestos orgánicos volátiles (COV) que generan estímulos sensoriales agradables

La nariz electrónica fue capaz de diferenciar el papel amarillo envejecido, un signo inicial visible de degradación del papel, de los papeles blancos bien conservados, incluso cuando se hacían con la misma materia prima. También distinguió entre los trapos de algodón o lino y el papel de pasta de madera, y entre estos últimos, podía diferenciar entre los papeles fabricados a partir de existencias alcalinas y ácidas. Uno de los sensores utilizados fue capaz de detectar el furfural, a menudo visto como un marcador de la degradación de la celulosa, a niveles inferiores al límite de detección actual con cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS), un método mucho más complejo y costoso.

Según los investigadores, este método es una alternativa no destructiva y barata para obtener información relacionada con la composición y la degradación de los libros. Podría ayudar a identificar los libros que necesitan ser preservados, así como proteger los libros de los COV emitidos por sus vecinos en un estante.

Adaptado y traducido de Smell of Books Can Be Useful to Preserve Them, de Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA

Preserve Your Books through the Smell,
Marta I. S. Veríssimo, João A. B. P. Oliveira, Dmitry V. Evtuguin, M. Teresa S. R. Gomes, ACS Sens. 2019. https://doi.org/10.1021/acssensors.9b01279