Adolf von Baeyer

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Johann Friedrich Wilhelm Adolf von Baeyer (31 de octubre de 1835 – 20 de agosto de 1917) fue un químico alemán que sintetizó el índigo y desarrolló una nomenclatura para los compuestos cíclicos (que posteriormente se amplió y adoptó como parte de la nomenclatura orgánica de la IUPAC). Fue ennoblecido en el Reino de Baviera en 1885 y recibió en 1905 el Premio Nobel de Química.

Es reconocido por las investigaciones que realizó sobre la estructura y la síntesis artificial de numerosos compuestos orgánicos. En definitiva, descubrió la fenolftaleína y la fluoresceína. Baeyer es conocido principalmente por la síntesis del índigo.

Infancia y educación

Su padre era un militar llamado Jakob Baeyer, creador del sistema europeo de medición geodésica. Desde muy joven, Adolf mostró un gran interés por la química. Su curiosidad e inteligencia le permitieron sintetizar y aislar por primera vez una sal doble de cobre con sólo doce años.

Aunque su nombre de nacimiento era Johann Friedrich Wilhelm Adolf Baeyer, fue conocido simplemente como «Adolf Baeyer», durante la mayor parte de su vida. El poeta Adelbert von Chamisso y el astrónomo Friedrich Wilhelm Bessel fueron sus padrinos. Cuando cumplió 50 años, el rey Luis II de Baviera lo elevó a la nobleza hereditaria, confiriéndole la distinción «von».

Baeyer trazó su propio camino hacia la ciencia muy pronto, realizando experimentos sobre nutrición vegetal en la granja de su abuelo paterno en Müggelsheim cuando era niño; de vuelta a los confines de Berlín, se aficionó a los tubos de ensayo con experimentos químicos a partir de los nueve años. Tres años más tarde, sintetizó un compuesto químico desconocido hasta entonces, el doble carbonato de cobre y sodio. En su decimotercer cumpleaños, inició la tarea de su vida, comprando un trozo de índigo por valor de dos táleros para sus primeros experimentos con tintes

Cuando aún era un escolar, su profesor de química en el Friedrich Wilhelm Gymnasium le nombró su ayudante. Tras graduarse en la escuela secundaria en 1853, ingresó en la Universidad de Berlín para estudiar física y matemáticas. Una temporada en el ejército prusiano interrumpió sus estudios hasta 1856, cuando volvió a la academia en la Universidad de Heidelberg, con la intención de estudiar química bajo la dirección de Robert Bunsen. Sin embargo, tras una discusión con el renombrado químico, cambió su mentor por August Kekulé. Siguió colaborando con Kekule incluso después de regresar a Berlín en 1858 para completar su doctorado sobre el cloruro de arsénico y metilo, o cloruro cacodílico.

Primeras investigaciones

Baeyer inició estudios sobre el ácido úrico que condujeron a la síntesis del ácido barbitúrico. En 1860 fue profesor de la Universidad de Berlín. Gracias a sus largas jornadas en el laboratorio, descubrió que cuando una molécula compleja se sometía a altas temperaturas en presencia de polvo de zinc, podía fragmentarse. Dos de sus discípulos: Carl Graebe y Karl Liebermann, desentrañaron la estructura de la alizarina, un colorante rojo procedente de la raíz del tinctorum utilizado para teñir los uniformes del ejército francés.

Tras completar su doctorado, siguió a Kekulé a la Universidad de Gante, cuando éste se convirtió en profesor de esta. En 1860 fue profesor en el Gewerbeinstitut de Berlín y en 1871 en la Universidad de Estrasburgo. En 1875 sucedió a Justus von Liebig como profesor de química en la Universidad de Múnich.

Síntesis de colorantes

Entre los principales logros de Baeyer se encuentran la síntesis y descripción del colorante vegetal índigo, el descubrimiento de los colorantes de ftaleína y la investigación de los poliacetilenos, las sales de oxonio, los compuestos nitrosos (1869) y los derivados del ácido úrico (1860 y siguientes) (incluido el descubrimiento del ácido barbitúrico (1864), el compuesto madre de los barbitúricos).

Fue el primero en proponer la fórmula correcta del indol en 1869, tras publicar la primera síntesis tres años antes. Sus contribuciones a la química teórica incluyen la teoría de la «tensión» (Spannung) de los triples enlaces y la teoría de la tensión en pequeños anillos de carbono.

En 1871 descubrió la síntesis de la fenolftaleína por condensación del anhídrido ftálico con dos equivalentes de fenol en condiciones ácidas (de ahí el nombre). Ese mismo año fue el primero en obtener fluoresceína sintética, un pigmento fluoróforo similar a la pioverdina natural que sintetizan los microorganismos (por ejemplo, algunas cepas fluorescentes de Pseudomonas). Baeyer bautizó su hallazgo como «resorcinftaleína», ya que la había sintetizado a partir de anhídrido ftálico y resorcinol. El término fluoresceína no empezaría a utilizarse hasta 1878.

En 1872 experimentó con fenol y formaldehído; el producto resinoso fue el precursor de la posterior comercialización de baquelita por Leo Baekeland.

Reconocimientos

La Royal Society de Londres concedió a Baeyer la medalla Davy por sus trabajos con el índigo en 1881. En 1884 fue elegido miembro honorario extranjero de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias. Se le concedió el Premio Nobel de Química en 1905 «en reconocimiento a sus servicios en el avance de la química orgánica y la industria química, a través de sus trabajos sobre tintes orgánicos y compuestos hidroaromáticos», y continuó en plena actividad como uno de los profesores más conocidos en el mundo de la química orgánica hasta un año antes de su muerte.

En 1868 se casó con Adelheid Bendemann y en 1871 obtuvo una plaza en la Universidad de Estrasburgo, que abandonó dos años después para comenzar como profesor en la Universidad de Múnich. Disfrutó de un moderno laboratorio.

Realizó estudios sobre el acetileno y el poliacetileno, trabaja con el benceno y los terpenos cíclicos, por otra parte, definió la Teoría de la Torsión, básicamente, ésta permite entender por qué los de cinco y seis carbonos son los compuestos cíclicos más estables que existen.

Foto oficial del premio Nobel Adolf von Baeyer
Foto oficial del premio Nobel Adolf von Baeyer

Su trabajo y carrera científica fueron reconocidos en 1905 con el Premio Nobel de Química por su contribución a la química orgánica a través de los colorantes químicos. Ese mismo año cumplió setenta años y varios de sus artículos fueron publicados en importantes revistas científicas.

Alfred von Baeyer murió en Múnich el 20 de agosto de 1917.

Para más información Adolf von Baeyer (1835-1917)

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