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Vestio: el sexto metal del platino que nadie pudo repetir

29 de octubre de 202616 min de lectura

«El platino contiene: 1. platino, 2. paladio, 3. rodio, 4. osmio, 5. iridio, 6. vestio.» Con esta lista, el profesor de química de la Universidad de Vilna Jędrzej Śniadecki anunció en 1808 que había encontrado en el platino un metal que se les había escapado a los mejores analistas de Inglaterra y Francia. Lo bautizó en honor del asteroide Vesta, descubierto el año anterior. Nadie pudo reproducir su hallazgo, él mismo lo abandonó y, sin embargo, más de dos siglos después todavía se discute qué tenía en el matraz.

Ficha del falso elemento
Nombre propuestoVestio (vestium), por el asteroide Vesta
Anunciado porJędrzej Śniadecki (1768–1838), Universidad de Vilna
Fecha28 de junio de 1808 (calendario juliano), en una sesión pública de la universidad
Material de partidaUnos 400 g de platino bruto americano
Prueba aportadaAgujas rojas de un cloruro insoluble en alcohol, que en agua daban una disolución dorada
RecepciónEn París no se reprodujo; la comisión de la Académie nunca emitió informe
Qué se cree hoyNo era rutenio. Quizá un resto de cloruro de paladio (conjetura de Marshall y Marshall, 2011); la cuestión sigue abierta
El metal verdaderoRutenio, aislado por Karl Ernst Claus en Kazán en 1844
HomónimoUn segundo «vestio», de von Vest (Graz, 1818), que resultó ser níquel impuro
Jędrzej Śniadecki (1768–1838), retrato de Franciszek Smuglewicz. Museo Nacional de Varsovia
Jędrzej Śniadecki (1768–1838), retrato de Franciszek Smuglewicz. Museo Nacional de Varsovia

Una familia de metales que no dejaba de crecer

A comienzos del siglo XIX, el platino que llegaba a Europa venía de los placeres del Chocó, en la Nueva Granada. Durante medio siglo se le había tratado como un metal único, pero era una mezcla. Entre 1803 y 1804, dos químicos ingleses la desmontaron: William Hyde Wollaston identificó el paladio y el rodio en la parte que se disuelve en agua regia, y Smithson Tennant encontró el osmio y el iridio en el polvo negro que no se disuelve.

Los nombres seguían una moda astronómica. Wollaston llamó paladio a su metal por Palas, el asteroide descubierto en 1802 por el médico y astrónomo alemán Heinrich Olbers, igual que el cerio se había bautizado por Ceres. Cada nuevo cuerpo del cielo parecía anunciar un nuevo elemento en la Tierra, y la pregunta obvia era si la platina escondía todavía algún metal más.

William Hyde Wollaston (1766–1828), descubridor del paladio y del rodio
William Hyde Wollaston (1766–1828), descubridor del paladio y del rodio

El fantasma al revés: el paladio, un metal real tomado por falso

El primer escándalo de la familia del platino fue el contrario del vestio: un elemento real que muchos creyeron falso. En abril de 1803, Wollaston no publicó su descubrimiento, sino que lo puso a la venta. Una hoja impresa y anónima anunciaba un «nuevo metal noble» llamado paladio, describía sus propiedades y advertía que solo se vendía en la tienda del comerciante de minerales Jacob Forster, en el Soho londinense, en muestras de cinco chelines a una guinea.

El joven químico irlandés Richard Chenevix sospechó un fraude. Compró por quince guineas todo el paladio que quedaba, experimentó durante dos semanas y en mayo leyó ante la Royal Society un largo artículo en el que sostenía que aquel «metal nuevo» era una aleación de platino y mercurio en proporción de dos a uno, y que él mismo había logrado fabricarla. Ni Vauquelin en París ni Rose, Gehlen, Richter o Klaproth en Alemania consiguieron repetir su síntesis. En diciembre de 1803, el vendedor anónimo ofreció 20 libras a quien fabricara 20 granos de paladio «real» ante tres químicos designados por el editor del Journal of Natural Philosophy de Nicholson. Nadie reclamó el premio. Wollaston reveló en 1805 que el descubridor era él.

El episodio enseña lo que estaba en juego cuando Śniadecki anunció su metal, cinco años después: en la química del platino, ni el comerciante ni el académico podían fiarse de una sola prueba.

Un médico químico en Vilna

Jędrzej Śniadecki nació en Żnin (Polonia) en 1768. Estudió medicina en Cracovia y en Pavía, donde se graduó en 1793, y al año siguiente trabajó en Edimburgo con Joseph Black. Admirador de Lavoisier y antiflogista convencido, desde 1797 fue profesor en la Universidad de Vilna, entonces parte del Imperio ruso. Allí escribió Początki chemii (1800), el primer manual general de química en polaco, con el que fijó buena parte del vocabulario químico de esa lengua; se usó durante más de un siglo. Como médico, dejó además observaciones sobre la curación del raquitismo que, según una nota publicada en Nature en 1939, se adelantaron a las del médico inglés Theobald Palm (1890), a quien suele atribuirse la primera relación entre el raquitismo y la falta de luz solar.

Su hermano mayor, el astrónomo y matemático Jan Śniadecki, fue rector de la universidad entre 1807 y 1815. Los dos trabajaban muy unidos, y esa alianza pesó en la historia del vestio.

Jan Śniadecki (1756–1830), astrónomo y rector de la Universidad de Vilna, retratado por Jan Rustem en 1823
Jan Śniadecki (1756–1830), astrónomo y rector de la Universidad de Vilna, retratado por Jan Rustem en 1823

Agujas rojas con nombre de asteroide

Según las traducciones de su memoria que reunieron los historiadores James y Virginia Marshall, Śniadecki partió de unos 400 gramos de platino bruto. Primero lo hirvió en ácido nítrico para eliminar el mercurio, una impureza habitual en la platina americana. Después lo atacó con agua regia y obtuvo, como sus colegas ingleses, una disolución y un residuo. En el residuo reconoció el osmio y el iridio. En la disolución encontró hierro, plata, plomo, platino, paladio y rodio. Y, al final de la separación, unas agujas rojas que no se disolvían en alcohol y que en agua daban una disolución dorada: el cloruro de un metal nuevo, según él.

Lo llamó vestio, por Vesta, el asteroide que Olbers había descubierto en Bremen el 29 de marzo de 1807, el cuarto conocido. El 28 de junio de 1808 (según el calendario juliano, vigente en el Imperio ruso) leyó su Rosprawa o nowym metallu w surowey platynie odkrytym («Disertación sobre un metal nuevo descubierto en el platino bruto») en una sesión pública de la universidad, y la memoria se imprimió en Vilna ese mismo año.

El asteroide Vesta, fotografiado por la sonda Dawn de la NASA. Su descubrimiento en 1807 dio nombre al vestio
El asteroide Vesta, fotografiado por la sonda Dawn de la NASA. Su descubrimiento en 1807 dio nombre al vestio
Heinrich Wilhelm Olbers, descubridor de los asteroides Palas (1802) y Vesta (1807). Grabado de 1799
Heinrich Wilhelm Olbers, descubridor de los asteroides Palas (1802) y Vesta (1807). Grabado de 1799
Dónde buscó Śniadecki y dónde estaba el rutenio. Gráfico propio, procedimiento según Marshall y Marshall (2010, 2011)
Dónde buscó Śniadecki y dónde estaba el rutenio. Gráfico propio, procedimiento según Marshall y Marshall (2010, 2011)

París no contesta

Śniadecki sabía que un anuncio así necesitaba el aval de París. El 17 de junio de 1808, su hermano Jan escribió a Jean-Baptiste Delambre, secretario perpetuo de la Académie des Sciences, para comunicarle el descubrimiento y pedirle la opinión de la institución. Esa carta apareció hace pocos años en los archivos de la Académie. El 11 de julio, Delambre anunció en la sesión del Institut la llegada de la memoria, y se encargó su examen a cuatro de los químicos más respetados del momento: Claude-Louis Berthollet, Antoine-François Fourcroy, Louis-Bernard Guyton de Morveau y Louis-Nicolas Vauquelin.

Lo que sigue tiene más de silencio que de sentencia. El Journal de physique, una revista científica dirigida por el naturalista Jean-Claude Delamétherie, había publicado la noticia en julio de 1808. En enero de 1809 publicó una nota de pocas líneas: se hablaba de un metal nuevo extraído de los granos de platino, pero los experimentos aún no se habían reproducido, de modo que convenía esperar nuevos trabajos. La comisión nunca emitió un informe público ni respondió a Vilna. En San Petersburgo, la Academia Imperial registró la memoria de Śniadecki con el comentario de que no podía aceptarse sin verificación, pero nadie intentó repetir los experimentos.

Mémoires de l'Académie impériale des sciences de St. Pétersbourg, tomo 2 (1810), p. 30. En la lista de memorias presentadas figuran las observaciones astronómicas de Jan Śniadecki y, justo debajo, «Sur un nouveau métal trouvé dans les grains du Platine et nommé Vestium; par Mr. André Sniadecki»
Mémoires de l'Académie impériale des sciences de St. Pétersbourg, tomo 2 (1810), p. 30. En la lista de memorias presentadas figuran las observaciones astronómicas de Jan Śniadecki y, justo debajo, «Sur un nouveau métal trouvé dans les grains du Platine et nommé Vestium; par Mr. André Sniadecki»

El golpe decisivo vino del propio laboratorio de Vilna: Śniadecki no consiguió repetir sus resultados. Antes de que la memoria se leyera en París ya había intentado retractarse, pero Jan lo animó a mantener la reclamación. Después de la nota de 1809 dejó caer el asunto y, según los Marshall, ni siquiera mencionó el vestio en su manual de química. Sus muestras se enviaron en 1840 a la Universidad de Kiev, durante la anexión rusa de los territorios lituanos, y nunca más se supo de ellas.

Otro vestio, en Graz

El nombre tuvo una segunda vida igual de breve. En 1818, el editor alemán Ludwig Wilhelm Gilbert anunció un nuevo metal descubierto por Lorenz Chrysanth von Vest, profesor de botánica y química en Graz, en un mineral de níquel de Schladming (Austria). Von Vest lo había llamado sirio, pero aceptó la sugerencia de Gilbert de llamarlo vestio, sin saber que el nombre ya se había usado en Vilna. Humphry Davy se llevó una muestra a Londres, y en 1819 su ayudante Michael Faraday publicó el análisis: el metal de von Vest era níquel impuro, con algo de cobalto, hierro y arsénico. Faraday lo resumió con humor: «Mi vestio desapareció por completo».

Michael Faraday en 1842, óleo de Thomas Phillips. En 1819 demostró que el segundo vestio era níquel impuro
Michael Faraday en 1842, óleo de Thomas Phillips. En 1819 demostró que el segundo vestio era níquel impuro

Klaus y el verdadero sexto metal

La sospecha de que faltaba un metal en la familia del platino era correcta. En 1824 se descubrieron grandes placeres de platino en los Urales y los químicos del Imperio ruso dispusieron de mineral en abundancia. En 1828, Gottfried Osann, en Dorpat (hoy Tartu, Estonia), anunció en el platino de los Urales varios metales nuevos (pluranio, polinio y uno que llamó rutenio, por el nombre latino de Rusia), pero no pudo sostener sus resultados.

Fue Karl Ernst Claus (o Klaus), profesor en Kazán, quien en 1844 aisló el sexto metal del grupo en los residuos insolubles del platino de los Urales y le mantuvo el nombre de rutenio. Berzelius confirmó el hallazgo.

Karl Ernst Claus (1796–1864), descubridor del rutenio en Kazán en 1844
Karl Ernst Claus (1796–1864), descubridor del rutenio en Kazán en 1844

La química del error: por qué el platino engañaba tanto

La platina era el peor material imaginable para un analista de 1808. Seis metales de propiedades muy parecidas venían mezclados con oro, hierro, cobre, mercurio y minerales como la ilmenita, y los químicos solo contaban con disoluciones, precipitados, colores y solubilidades para separarlos. Un precipitado de color nuevo podía ser un elemento desconocido o una mezcla de dos conocidos.

El rutenio es el caso extremo. Es el menos soluble de los metales del grupo y, al atacar la platina con agua regia, queda en el residuo insoluble, junto al osmio y el iridio, no en la disolución. En 1803, Vauquelin y Collet-Descotils ya habían tenido rutenio delante sin saberlo: al fundir con potasa el residuo insoluble del platino obtuvieron un producto anaranjado y atribuyeron el color al cromo, cuando en realidad se debía al rutenato de potasio.

La lista de falsos metales extraídos de la platina es larga: pluranio, polinio, ilmenio, davio, neptunio, uralio, amarilio, josefinita, canadio y otros que nunca recibieron nombre. Según los Marshall, todos resultaron ser mezclas de metales y óxidos de titanio, circonio, silicio, hierro, niobio, tántalo, telurio, plomo, estaño, cobre y los propios metales del platino.

¿Rutenio, paladio o nada? Un debate de dos siglos

El rutenio reabrió el caso. En 1907, Wacław Kaczkowski, un técnico en colorantes de Varsovia, sostuvo que el vestio había sido rutenio y que Śniadecki debió defender su descubrimiento. La idea prendió en Polonia y, a mediados del siglo XX, Mary Elvira Weeks llegó a escribir en Discovery of the Elements que no había duda de que Śniadecki había aislado el rutenio. En 1957, el especialista ruso en química del platino Orest Zviáguintsev replicó que no había ninguna semejanza entre ambos.

En 2010, James y Virginia Marshall viajaron a Vilna, reunieron tres traducciones independientes de la memoria de 1808 y compararon las reacciones descritas por Śniadecki con las del rutenio. Encontraron nueve diferencias. La principal: el vestio apareció en la fracción más soluble del agua regia, y el rutenio está en el residuo insoluble. Además, el cloruro de rutenio se disuelve en alcohol y el de vestio no; con sulfuro de hidrógeno, el vestio daba un precipitado naranja y el rutenio uno negro; con cloruro de amonio, el vestio daba un precipitado amarillo limón y el rutenio, de nuevo, uno negro. Su conclusión fue que la pregunta «¿qué era el vestio?» seguía sin respuesta, salvo en un punto: no era rutenio.

Un año después, en la revista The HEXAGON, los Marshall propusieron lo que ellos mismos llamaron una conjetura razonada. En su laboratorio, una muestra de cloruro de paladio, que es rojo, se comportó como el cloruro de vestio: no se disolvía en etanol, daba una disolución dorada en agua y formaba un compuesto amarillo con amoníaco, un color que entre los metales del platino solo da el paladio. Las agujas rojas de Śniadecki podrían haber sido, por tanto, un resto de paladio que escapó a la separación. Es una hipótesis compatible con varias de las pruebas, no una demostración: las muestras originales se perdieron y no todas las reacciones descritas se han comparado.

El vestio frente al rutenio y al cloruro de paladio. Gráfico propio según Marshall y Marshall (2010, 2011)
El vestio frente al rutenio y al cloruro de paladio. Gráfico propio según Marshall y Marshall (2010, 2011)

El debate sigue abierto en otros términos. En 2011, el químico polaco Roman Sioda defendió que Śniadecki fue el primer descubridor del sexto metal, confirmado décadas después por Osann y Claus. En 2012, el químico francés Yves Jeannin publicó la carta de Jan a Delambre, comparó la memoria polaca con una versión francesa manuscrita enviada a San Petersburgo y concluyó, por razones químicas, que Śniadecki se equivocó y que el mérito corresponde a Claus. En 2019, la historiadora Halina Lichocka propuso mirar la cuestión de otro modo: la prioridad es casi imposible de resolver, pero Śniadecki fue el primero que intentó demostrar que existía un sexto metal del platino, y en eso el tiempo le dio la razón.

Los dos sospechosos, hoy

Los dos metales que se disputan la identidad del vestio acabaron en el centro de la química moderna, y los dos llegaron a Estocolmo. En 1992, Robert Grubbs desarrolló un catalizador de rutenio, estable al aire, para la metátesis de olefinas, una reacción que permite «intercambiar» fragmentos entre moléculas orgánicas. Grubbs compartió el Premio Nobel de Química de 2005 con Yves Chauvin y Richard Schrock. Cinco años después, el Nobel de 2010 premió a Richard Heck, Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki por los acoplamientos cruzados catalizados por paladio, hoy imprescindibles para fabricar medicamentos y materiales. Fue, como recuerda Sioda, 202 años después de que Śniadecki tuviera el paladio en sus manos en Vilna.

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Curiosidades

  1. Un nombre usado dos veces. «Vestio» designó dos metales inexistentes en diez años: el de Śniadecki (1808) y el de von Vest (1818), que además llevaba el nombre de su descubridor.
  2. Elementos con nombre de asteroide. De los cuatro primeros asteroides, Ceres dio nombre al cerio (1803), Palas al paladio (1803) y Vesta al vestio (1808). Solo los dos primeros sobrevivieron.
  3. Pedazos de Vesta en la Tierra. La sonda Dawn orbitó Vesta entre el 16 de julio de 2011 y el 5 de septiembre de 2012. Se considera el origen de tres familias de meteoritos (howarditas, eucritas y diogenitas), así que hay fragmentos del asteroide del vestio en los museos de la Tierra.
  4. Un premio que nadie cobró. Las 20 libras que Wollaston ofreció en 1803 a quien fabricara paladio «artificial» nunca se reclamaron.
  5. Más de doscientos nombres fallidos. El historiador Peter van der Krogt recoge más de 200 nombres de elementos que no llegaron a la tabla periódica; la mayoría corresponde a anuncios erróneos como el vestio.
  6. Una memoria que sigue en pie. La casa y el laboratorio de Śniadecki todavía existen en Vilna, y desde el 28 de septiembre de 2008 la Facultad de Química de la Universidad de Vilna tiene un aula con su nombre.

Mitos y errores frecuentes

  • «Śniadecki descubrió el rutenio en 1808.» Lo afirmaron Kaczkowski (1907) y Weeks, y lo repite la Wikipedia en polaco. Las diferencias químicas documentadas por Zviáguintsev, los Marshall y Jeannin lo hacen muy improbable: el vestio apareció en la fracción equivocada y con reacciones distintas.
  • «La Académie des Sciences rechazó oficialmente el vestio.» La comisión nunca emitió informe. La nota de enero de 1809 se publicó en el Journal de physique, la revista de Delamétherie.
  • «Los Marshall demostraron que el vestio era cloruro de paladio.» Lo propusieron como conjetura razonada, a partir de ensayos comparativos; no reprodujeron el análisis original.
  • «Śniadecki se retractó públicamente.» Simplemente dejó de defender su descubrimiento y no volvió a mencionarlo.
  • «Su platino venía de los Urales.» Así lo dice Fontani et al. (2014), pero los placeres de los Urales se descubrieron en 1824. El platino de Śniadecki era americano.
Metales reales y fantasmas del platino, de 1748 a 2019. Gráfico propio a partir de las fuentes de este artículo
Metales reales y fantasmas del platino, de 1748 a 2019. Gráfico propio a partir de las fuentes de este artículo

La otra cara: el platino

El vestio fue uno de los muchos falsos metales que salieron de la platina. Detrás de todos ellos está la historia de un metal que los mineros del Chocó despreciaban, que los orfebres de La Tolita trabajaban dos mil años antes que Europa y que acabó sirviendo de patrón del kilogramo. Esa historia la contamos en enlace: «Platino: del metal despreciado del Chocó al patrón del kilogramo».

Para más información

  • Chenevix, R. (1803). Enquiries concerning the nature of a metallic substance lately sold in London, as a new metal, under the title of palladium. Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 93, 290–320. https://doi.org/10.1098/rstl.1803.0012
  • Fontani, M., Costa, M., y Orna, M. V. (2014). The lost elements: The periodic table's shadow side. Oxford University Press.
  • Jeannin, Y. (2012). Some new documents illuminating the controversy about the vestium–ruthenium discovery. Comptes Rendus Chimie, 15(7), 580–584. https://doi.org/10.1016/j.crci.2012.01.007
  • Lichocka, H. (2019). Vestium i Ruthenium na tle historii chemii. Studia Historiae Scientiarum, 18, 295–313. https://doi.org/10.4467/2543702XSHS.19.010.11016
  • Marshall, J. L., y Marshall, V. R. (2010). Reinvestigating vestium, one of the spurious platinum metals. Bulletin for the History of Chemistry, 35(1), 33–39. https://doi.org/10.70359/bhc2010v035p033
  • Marshall, J. L., y Marshall, V. R. (2011, verano). Rediscovery of the elements: Vestium. The HEXAGON of Alpha Chi Sigma, 4–8.
  • McDonald, D., y Hunt, L. B. (1982). A history of platinum and its allied metals. Johnson Matthey.
  • Mozołowski, W. (1939). Jędrzej Śniadecki (1768–1838) on the cure of rickets. Nature, 143, 121. https://doi.org/10.1038/143121a0
  • NASA. (s. f.). 4 Vesta. https://science.nasa.gov/solar-system/asteroids/4-vesta/
  • Nobel Prize Outreach. (2005). The Nobel Prize in Chemistry 2005: Popular information. https://www.nobelprize.org/prizes/chemistry/2005/popular-information/
  • Nobel Prize Outreach. (2010). The Nobel Prize in Chemistry 2010: Summary. https://www.nobelprize.org/prizes/chemistry/2010/summary/
  • Sioda, R. E. (2011). Vestium or ruthenium – What does a study of the literature tell us? CHIMIA, 65(6), 429–432. https://doi.org/10.2533/chimia.2011.429
  • Śniadecki, J. (1808). Rosprawa o nowym metallu w surowey platynie odkrytym. Józef Zawadzki.
  • Wollaston, W. H. (1805). On the discovery of palladium; with observations on other substances found with platina. Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 95, 316–330. https://doi.org/10.1098/rstl.1805.0024

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VANCOUVER: Vestio: el sexto metal del platino que nadie pudo repetir [en línea]. Quimicafacil.net; 2026 [citado 2026-10-29]. Disponible en: https://quimicafacil.net/cronicas-de-los-elementos/vestio-el-sexto-metal-del-platino-que-nadie-pudo-repetir
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