Teorías atómicas griegas (II)

Las teorías atómicas antiguas respondían a las observaciones hechas a la naturaleza y sus leyes, y aunque imprecisas si las comparamos con el conocimiento actual del átomo, lograron explicar muchos de los fenómenos que eran sorprendentes.

Sócrates

Busto de Socrates

Se dice que Sócrates tuvo una reacción negativa a la teoría atómica, que en su opinión era una teoría que no dejaba espacio para la libertad de elección, y por lo tanto una base de moralidad; se dice que esta aversión socrática (llevada por su mayor estudiante Platón), fue la razón del entierro de dos milenios de la teoría atómica. En resumen, el punto de vista platónico rechazaba “las manifestaciones mecánicas de los átomos materiales”.

Epicuro

Epicuro

Construida sobre las teorías de Leucipo y Demócrito en el desarrollo de su filosofía epicúrea (“come, bebe y sé feliz, porque mañana podemos morir”), la de buscar la saciedad en los deseos de la vida. Dejó sus enseñanzas en forma de unos trescientos pergaminos, que cayeron en manos de su estudiante vicario Lucrecio. En oposición a Demócrito, introdujo el desvío de la teoría del átomo, para permitir el libre albedrío humano.

Lucrecio

Estudiante de la obra de Epicuro, esbozó los fundamentos de la teoría atómica en su largo poema De Rerum Natura (Sobre la naturaleza de las cosas), capítulo dos sobre “movimiento y formas de los átomos”. Sobre el calor en relación con los átomos, Lucrecio afirma:

    “Las ropas colgadas sobre una orilla barrida por las olas se humedecen; esparcidas al sol se secan de nuevo. Sin embargo, no es evidente para nosotros cómo la humedad se aferra a la tela, o huye del calor. El agua, entonces, se dispersa en partículas, átomos demasiado pequeños para ser observados.”

Sobre la voluntad atómica comenta:

    “Porque seguramente los átomos no celebraron consejo, asignando orden a cada uno, flexionando sus agudas mentes con cuestiones de lugar y movimiento y quién va a dónde. Pero se barajan y se mezclan de muchas maneras, en el curso de un tiempo interminable son golpeados, conducidos, cambiando todos los movimientos, combinaciones. Al final caen en una disposición tal que crearía este universo.”

Esta charla sobre la ausencia de la voluntad atómica, para señalar, es similar en su contexto a las anteriores opiniones sobre química humana del filósofo griego Empédocles, quien, como es sabido, afirmó que las personas emparentadas tienden a mezclarse como el agua y el vino; mientras que los enemigos se mezclan o más bien se separan como el aceite y el agua.

Platón

En su diálogo de alrededor del año 360 a.C., Timeo, supuestamente siguiendo a Pitágoras, introdujo la proposición de la teoría atómica de que las formas geométricas ideales sirven como átomos, según la cual los átomos se descomponen matemáticamente en triángulos, de tal manera que los elementos de la forma tienen la siguiente forma: fuego (tetraedro), aire (octaedro), agua (icosaedro), tierra (cubo). Esto, sin embargo, no era la teoría atómica propiamente dicha, sino la teoría de los cuatro elementos.

Platón asigno al fuego los átomos con forma de tetraedro por considerarlo el elemento más ligero y punzante. La tierra es el elemento más estable para Platón, por ende, le asigno la figura del cubo.

El icosaedro fue asignado a los átomos de agua por Platón al considerarlo el elemento más móvil. Platón asigno al aire los átomos con formas de octaedro de manera misteriosa. El quinto solido regular de Platón es el dodecaedro y lo asignó al indefinido quinto elemento.

Para más información Early Atomic Theory