Adipocira – cera de cadáveres

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La adipocira, también conocida como cera de cadáveres, cera de tumbas o cera mortuoria, es una sustancia orgánica similar a la cera formada por la hidrólisis bacteriana anaeróbica de la grasa de los tejidos, como la grasa corporal de los cadáveres. En su formación, la putrefacción se sustituye por una masa firme y permanente de los tejidos grasos, los órganos internos y el rostro.

Historia de la adipocira

Entre 1786 y 1787 se desenterraron las tumbas del Cementerio de los Inocentes de París (Cimetière des Saints-Innocents) para trasladar los huesos a las minas abandonadas bajo la Ciudad de las Luces, lo que se convertiría en las famosas Catacumbas de París. Fourcroy y Thouret, científicos franceses que supervisaron la exhumación y estudiaron los cuerpos en descomposición, encontraron una sustancia gris cerosa que cubría algunos de los restos de los niños. La llamaron adipocira, del latín adeps (grasa) y cere (cera).

La adipocira, también conocida como cera de cadáveres o grasa de los cementerios, es un producto de la descomposición que convierte la grasa corporal en una sustancia parecida al jabón. La cera de cadáveres se forma a través de un proceso llamado saponificación y tiende a desarrollarse cuando la grasa corporal se expone a bacterias anaeróbicas en un ambiente cálido, húmedo y alcalino, ya sea en el suelo o en el agua. La cera de las tumbas tiene un aspecto gris suave y grasiento cuando empieza a formarse, y a medida que envejece la cera se endurece y se vuelve quebradiza. La saponificación detendrá el proceso de descomposición en su camino al encerrar el cuerpo en este material ceroso, convirtiéndolo en una «momia de jabón».

Las momias de jabón

Dos de las «momias de jabón» más famosas son la Dama de Jabón y el Hombre de Jabón. Ambas fueron exhumadas en el centro de Filadelfia en 1875, cuando las mejoras de la ciudad cerca de un cementerio exigieron la exhumación de algunas tumbas. Estas momias se formaron cuando el agua se filtró en sus ataúdes y convirtió su grasa corporal en adipocira. Los investigadores creyeron inicialmente que la Dama del Jabón tenía unos 40 años cuando murió, pero las radiografías realizadas en 1986 revelaron que probablemente tenía unos 20 años. Al principio creyeron que había muerto en 1792 durante la epidemia de fiebre amarilla, pero las radiografías también mostraron alfileres y botones en su ropa que no se fabricaron hasta la década de 1830.

Imagen del The Soap Imagen del The Soap Man o hombre de jabón, un ejemplo de formación de adipocira
Imagen del The Soap Man o hombre de jabón, un ejemplo de formación de adipocira

La Dama del Jabón se expone actualmente en el Museo Mütter de Filadelfia. Las imágenes de rayos X tomadas del Hombre de Jabón revelan que tenía unos 40 años cuando murió, probablemente entre 1800 y 1810. El Hombre de Jabón está almacenado en un entorno controlado, con medias y todo, en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. La investigación sobre ambas «momias de jabón» está en curso.


Uno de los casos más extraños de momificación con jabón se descubrió en 1996, cuando se encontró un cuerpo sin cabeza, completamente envuelto en cera de tumbas, flotando en una bahía de Brienzer See, en Suiza. Este torso, apodado «Brienzi», desconcertó a los científicos durante años porque no tenían ni idea de quién era esta persona ni de cuánto tiempo había estado el cuerpo en el agua.

Luego, en 2011, investigadores de la Universidad de Zúrich publicaron los resultados de su investigación sobre los restos de cera. Descubrieron que Brienzi era un hombre que se ahogó en el lago en el año 1700. Tras ahogarse, su cuerpo se hundió hasta el fondo y quedó cubierto por los sedimentos, donde se formó la adipocira que recubrió el torso de cera de cadáver. La adipocira es una gran oportunidad de investigación para los arqueólogos, pero puede ser una mala noticia para un cementerio.

Detalle de la adipocira encontrada en Brienzi, publicado en (Thali et al., 2011)
Detalle de la adipocira encontrada en Brienzi, publicado en (Thali et al., 2011)

Un cementerio lleno de momias de jabón es un problema para un camposanto que necesita reutilizar parcelas cada dos décadas, y fue un problema para algunos cementerios alemanes en 2008. Es una práctica habitual en muchos cementerios alemanes reciclar las tumbas cada 15-25 años, cuando se espera que los cuerpos estén completamente esqueléticos. Pero debido al estado del suelo en algunos cementerios alemanes, la acumulación de cera en los cadáveres era tan grave que los cuerpos no se descomponían en absoluto. Cuando los sepultureros empezaron a exhumar las tumbas para remover las parcelas, descubrieron que muchos de los cuerpos se habían convertido en momias de jabón. Algunos cementerios resolvieron este macabro problema con cámaras funerarias y un costoso reacondicionamiento del suelo.


La química de la adipocira

La adipocira fue descrita por primera vez por Sir Thomas Browne en su discurso Hydriotaphia, Urn Burial (1658):

En un cuerpo hidrópico enterrado durante diez años en el patio de una iglesia, encontramos una concreción de grasa, en la que el nitrato de la tierra, y la sal y el licor lixiviado del cuerpo, habían coagulado grandes grumos de grasa, hasta alcanzar la consistencia del más duro jabón de castilla: de lo cual nos queda una parte.

El proceso químico de formación de la adipocira, la saponificación, empezó a comprenderse en el siglo XVII, cuando se generalizó la disponibilidad de los microscopios.


La adipocira se forma por la hidrólisis bacteriana anaeróbica de la grasa en los tejidos. La transformación de las grasas en adipocira se produce mejor en un entorno con altos niveles de humedad y ausencia de oxígeno, como en la tierra húmeda o el barro del fondo de un lago o en un ataúd sellado, y puede ocurrir tanto con cuerpos embalsamados como sin tratar.

La formación de adipocira comienza un mes después de la muerte y, en ausencia de aire, puede persistir durante siglos. La formación de adipocira preservó el hemisferio izquierdo del cerebro de un niño del siglo XIII de tal manera que en el siglo XX se podían distinguir surcos, giros e incluso cuerpos de Nissl en la corteza motora. Es poco probable que un cuerpo expuesto, infestado de insectos o en un entorno cálido forme depósitos de adipocira.

La generación de la adipocira es un proceso bioquímico bastante complejo que ha sido estudiado en las últimas décadas en múltiples ocasiones. Se ha descubierto que las condiciones ambientales tienen una fuerte influencia sobre la velocidad y la composición de la adipocira, y que esta puede degradarse a compuestos coloreados siguiendo reacciones de Maillard en presencia de compuestos nitrogenados, generando capas de color amarillo a café oscuro.


Los cadáveres de mujeres, niños y personas con sobrepeso son especialmente propensos a la transformación de adipocira porque contienen más grasa corporal. En la ciencia forense, la utilidad de la formación de adipocira para estimar el intervalo postmortem es limitada porque la velocidad del proceso depende de la temperatura. Se acelera con el calor, pero las temperaturas extremas lo impiden.

La degradación de la adipocira continúa tras la exhumación a nivel microscópico como resultado de la combinación de la exposición al aire, la manipulación, la disección y la actividad enzimática de la microbiota.

Usos de la adipocira en ciencias forenses

El desarrollo de la adipocira se puede utilizar como un indicador de la degradación post-morten de un cuerpo, sin embargo, debido a la complejidad de los procesos químicos y bioquímicos en la generación de la adipocira, es necesario realizar estudios in situ para relacionar la velocidad de aparición o degradación de esta sustancia con el estado de los restos encontrados.


Thali, M., Lux, B., Lösch, S., Rösing, F., Hürlimann, J., & Feer, P. et al. (2011). “Brienzi” – The blue Vivianite man of Switzerland: Time since death estimation of an adipocere body. Forensic Science International, 211(1-3), 34-40. doi: 10.1016/j.forsciint.2011.04.009

Para más información Soap on a Bone: How Corpse Wax Forms

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